Ya tenemos nuevas herramientas en nuestro arsenal armónico.
Ahora lo que nos hace falta es ver que nuevas posibilidades nos van a generar a nivel melódico.
Una de las grandes implicancias viene en el uso del acorde maj7 (y algo que no pasa con las otras especies), es que entre su 7ma mayor y la fundamental (octavada), aparece un intervalo de 2da menor.
Entonces, cuando nosotros teníamos, por ejemplo, un acorde de G, era una cuestión muy natural cantar tanto la fundamental como la 3ra o la 5ta (Sol, Si o Re). Esas eran nuestras posibilidades melódicas.
Ahora, cuando extendemos el acorde y le añadimos la 7ma, la fundamental ya no suena tan bien. Casi seguro que esa 7ma mayor, Fa# en este caso, va a chocar desastrosamente con el Sol.
Con los acordes que llevan 7ma menor, este efecto no es tan marcado ya que hay una 2da mayor, que vendría a ser una disonancia suave, mucho menos mordente.
Para evitar este choque, si mi melodía está ya definida y necesito esa nota ahí, puedo reemplazar el acorde por un acorde 6, bajando un tono completo la 7ma. Si fuese una nota de paso, no importa tanto.
Nota como la segunda versión del ejemplo, con un acorde de D6 (D – F# – A – B), suena mas limpia para esa melodía.

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