En el caso de que ya tengamos una armonía definida, como la que te planteo en el ejemplo, es mas sencillo (desde mi punto de vista).
Convendría plantearse primero trabajar desde el concepto de notas guía (que son la 3ra y 7ma de cada acorde), e ir conectando los puntos. Son las notas responsables del color y la función del acorde: 3ra y 7ma.
Podemos utilizar todo lo que vimos en la primera parte de este capítulo respecto a los motivos y los principios de una buena melodía, para crear algo de nuestro agrado.
Recordar siempre las precauciones respecto al acorde maj7 y la fundamental en la melodía.

Usando solo las notas guía armamos un esqueleto melódico. ¡No es necesario que sean solo esas notas! Podemos utilizar la 5ta y la fundamental (salvo en un maj7), pero en este caso escogimos solo 3ras y 7mas de cada acorde. En la práctica no haremos este proceso, pero es un buen ejercicio para comenzar a internalizar la relación armonía – melodía.

Ahora conectamos las notas con algunas notas de paso, para darle movimiento, interés, y algunas disonancias leves. Además, utilizamos un motivo rítmico-melódico claro que se muestra en el compás 1 y 3, levemente variado.
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