Desarrollo motívico – para crear buenas melodías y desarrollarlas

¿Te ha pasado que oyes una canción o una pieza, y te maravillas de la coherencia y la unidad que transmite? Como si estuviese toda tejida por un hilo invisible, que le da sentido a cada frase y a cada gesto.

Esto sucede cuando utilizamos correctamente un motivo: una pequeña célula, un gesto musical que puede dar origen a gestos más grandes.

Cuando estos gestos más grandes tienen un origen común, es que sucede la magia, y sentimos que la pieza completa está basada en una misma idea fundamental. A este proceso le llamamos desarrollo motívico.

Para aprender esto, pasaremos por 3 pasos:

  1. Primero definiremos qué es un motivo
  2. Luego vamos a ver qué medios tengo para desarrollar un motivo melódico: técnicas concretas de desarrollo motívico.
  3. Y finalmente, como siempre, haremos un ejemplo práctico.

¿Qué es un motivo?

Un motivo es una idea musical breve, una célula si se quiere, que tiene una identidad definida.

Generalmente, una frase musical cualquiera contiene una variedad de motivos, o al menos de células que son susceptibles de ser motivos.

Esto ya que no necesariamente se van a desarrollar motívicamente: solo cuando hay una variación, un desarrollo o una transformación, es que podemos decir que son motivos propiamente tal.

Los motivos pueden ser melódico-rítmicos, como el que acabamos de presentar, pero también puede ser algo tan ínfimo como un salto grande, un intervalo amplio, que sea utilizado a través de la pieza u obra.

También puede ser que el motivo sea rítmico, y esa sea su identidad principal.

Ahora, hoy en concreto, nos vamos a enfocar en los motivos melódico rítmicos. Y son rítmicos también porque cualquier melodía tendrá un contenido rítmico, sin el que se volvería irreconocible.

¿Cómo transformar los motivos?

Hay algunas técnicas de desarollo motívico, o transformación, que son “estándar”:

  • Transposición: es cuando el mismo motivo es transpuesto sobre distintas notas. Lo más probable es que sea diatónico, que se ajuste a la escala, pero también puede ser textual. Inclusive, podría producir un sentido totalmente distinto al conjugarse con la armonía. Lo más importante en este caso, es que se entienda que es el mismo contorno melódico.
  • Inversión: en este caso, tomamos la interválica y la damos vuelta. Si teníamos un motivo que era Do Re Mi, ahora será Do Si La. Lo que subía, baja. Generalmente se respeta lo diatónico, es decir, la 2da que subía seguirá siendo segunda al bajar, pero depende de la escala el qué segunda utilizo. Si quiero ser estricto, sería Do Sib La, y también se puede, pero me va a generar una circunstancia armónica especial que debo saber manejar o aprovechar.
  • También es posible manipular la parte rítmica: existe la aumentación, que es doblar todas las duraciones, y la disminución, que es hacer todos los valores a la mitad. Entonces al aumentar, lo que eran negras son blancas, las corcheas son negras, etc
  • Algo muy interesante es utilizar solo parte del motivo, en una suerte de condensación.
  • Muy curioso es lo que pasa cuando aplicamos un desplazamiento rítmico (de una corchea, por ejemplo)

Veamos todos estos casos de desarrollo motívico en una partitura, con un ejemplo sencillo:

técnicas de desarrollo motívico: inversión, transposición, aumentación, disminución, desplazamiento rítmico, condensación.

Estas son las técnicas básicas de desarrollo motívico… hagamos un par de ejemplos:

Ejemplo sobre Autumn Leaves

Aquí usaremos el desarrollo motívico para añadir una segunda voz a Autumn Leaves. Así, vamos a desprender material desde la misma melodía para generar un contrapunto que sea interesante.

Y ojo aquí: va a sonar un poco “cuadrado”, porque el intérprete tendrá libertad interpretativa, al ser una línea contrapuntística y no de unísono.

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Ejemplo sobre una canción, para generar otra sección

Un ejemplo que tal vez es más aterrizado a nuestra realidad musical, es el de crear una nueva sección de música, o tal vez una frase de cierre, a partir de un motivo anterior.

Imaginemos que tenemos solo este breve fragmento como motor inicial:

¿Cómo desarrollar una melodía a partir de un motivo?

El primer paso es tomar esa melodía y analizar donde tengo motivos que sean susceptibles de desarrollo. Luego, ya teniendo claros los motivos, puedo comenzar a improvisar con ellos, utilizando las técnicas que hemos mencionado antes. Si quieres ver el desarrollo paso a paso, mira el video.

Desde este fragmento, hemos desarrollado una canción completa. Te invitamos a analizar donde se ha utilizado cada una de las técnicas de desarrollo melódico que hemos expuesto anteriormente.

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Consejos finales

Si te gustó esto, de seguro te van a encantar nuestros libros. Te recomendamos, si quieres tomarte en serio el camino creativo, nuestro libro Armonía y Composición Ciclo 1, que es de nivel básico intermedio 😉

Un abrazo, y ¡buenas músicas!

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