Cómo ser un “Buen Músico”: Consejos para enfocar tu Tiempo y tu Energía

Todos los que nos dedicamos a esto, nos cuestionamos contínuamente el “Cómo ser un Buen Músico”.

Pero, hoy en día, el concepto del músico completo es demasiado amplio: la práctica musical actual abarca una inmensidad de aspectos y disciplinas que varían de contexto en contexto.

Entonces, la pregunta sería mas bien… ¿Qué es ser buen músico? ¿Depende del contexto, el estilo y otros, o es algo mas universal? ¿Un buen músico “toca de todo”? ¿Existe un camino único que aplique a todas las prácticas y realidades musicales?

El concepto de “Buen Músico”

Antes de definir cómo ser un buen músico deberíamos definir qué entendemos por “buen músico”.

Y esto será, necesariamente, una opinión subjetiva.

Para mí, un buen músico es quien siente comodidad con su oficio y su quehacer.

Siempre vamos a buscar mas allá e intentar desarrollar mas nuestras habilidades, como es lógico y sano.

La sensación de “estar cómodo” con tu instrumento, o componiendo o produciendo música, viene desde un conocimiento profundo y empírico de tu instrumento y/o herramientas.

Es una conexión con ese quehacer que nace desde el tiempo y la energía que se ha invertido.

Esto te lleva a sentirte conectado con la parte técnica a nivel inconsciente. Y desde ahí es donde puedes expresar mas que nunca. El atasco en la parte técnica tiende a ser un impedimento para la expresividad.

Tiene que ver con el concepto de “Do” de los japoneses: el desarrollo personal a través de una disciplina concreta realizada desde la contemplación y la constancia.

Y el tomar el instrumento (o la partitura o el DAW) se vuelve algo tan natural que es parte de ti, una segunda naturaleza.

Entonces, para mi, el buen músico es quien tiene “un hogar”, que se siente cómodo en una posición y labor (mas o menos amplia según el caso).

Obviamente, tiene que ver con tener bien sentadas las habilidades esenciales para desempeñar su labor y transmitir algo único, su propia naturaleza, a través de su arte.

Luego, están los músicos excepcionales y virtuosos, que son otro tema.

“Buenos Músicos” siento yo que hay muchos.

Son los que día a día viven de su arte (que puede a uno gustarle o no) y lo hacen con excelencia, compromiso y amor.

Las distintas prácticas y habilidades

En el Siglo XVII era normal que un clavecinista conociera la práctica del bajo continuo, que implica la lectura de un cifrado y una parte importante de improvisación. Era esencial conocer el sistema bien, ya que en ello consistía su labor musical diaria.

Los músicos de orquesta necesitan una lectura rápida, ya que muchas veces en su labor diaria se enfrentarán a la lectura a primera vista de repertorio nuevo.

Ya en los 70, Jimi Hendrix y muchos otros caminan hacia una técnica guitarrística que lleva un poco mas allá los limites de la guitarra eléctrica, para encontrar una nueva forma expresiva.

En los 2000, ya está instaurado el uso de máquinas como sintetizadores digitales de diversos tipos, los ruidos con uso musical, las máquinas de ritmo, los sampleadores, etc. Y esto no solo en música electrónica, para nada: las nuevas tecnologías se cuelan en todos los lenguajes relativamente modernos.

En fin.

¿Se podría decir acaso, que un Músico Completo debe conocer a cabalidad todos estos recursos y técnicas, así como cientos otros que no se han mencionado?

A mi, me parece que es tan poco práctico que un músico de orquesta aprenda a utilizar sintetizadores y sampleadores, como que alguien que se dedica a crear música con loopers dedique su energía al estudio del bajo continuo.

Pero ojo: la palabra clave es poco práctico.

Porque obviamente puede tener un gran impacto ese aprendizaje, y traer otra óptica o abrir su campo de visión.

Pero seguramente hay otros aspectos a mejorar que van a traer un impacto aún mayor, mas práctico y adecuado a cada etapa de crecimiento.

Básicamente, hay dos tipos de cosas que puedes aprender en Música: las que te ayudan a avanzar directamente en convertirte en un “buen músico” en tu propio terreno, y las que te permitirán abrir y expandir tu visión, llevarte a otros territorios.

Es una obviedad que siempre será bueno aprender algo nuevo relacionado con la música, no es algo que merezca discusión.

Lo que si es discutible es hasta donde marcamos la línea de lo esencial y necesario para cada caso concreto – lo que va a generar un mayor impacto.

Porque, evidentemente, hoy en día hay muchas maneras de hacer música, y todas son válidas así como difieren enormemente: el Intérprete de Violín que trabaja principalmente en una Orquesta, el Saxofonista que se dedica al Jazz, el Cantautor a quien le gusta crear su música para guitarra y voz principalmente, el Compositor que escribe para ensambles mixtos pero no interpreta, el Guitarrista que participa de una banda de Rock con material propio… etc, etc, etc.

Hay tantas realidades, que habría que comenzar a clasificar, para poder adentrarnos en qué debiese enfocar cada cual su energía.

Algunas Divisiones

Primeramente vamos a dividir en dos grupos:

Los que, dentro de su camino musical, eligen crear música (componer). Componer es crear desde poco o nada.

Luego están los que eligen Interpretar músicas ya hechas. Esto incluye la improvisación sobre Standards de Jazz, así como el realizar arreglos o versiones. No es Composición en un sentido estricto, digamos, ya que te estás enmarcando sobre una base.

Quien quiere abordar la creación debe enfocar, necesariamente, su energía a este ámbito.

Y no estoy hablando de aprender armonía, ni contrapunto. Me refiero a comprender la mecánica del por qué las cosas funcionan en música, el flujo, los contrastes, la psicología del oyente…

Dependiendo del caso concreto, puede que le interese aprender a escribir música. O tal vez no: imagina que a Kurt Cobain le hubiesen dicho “Hey, tienes que escribir tus canciones, o nunca serán buena música”, ¡no saldría nada bueno de allí!

Su mecanismo era otro, no todas las búsquedas son iguales y hay que saber verlo y sentirlo.

Puede que, el compositor, dentro de ese camino aprenda Armonía: pero la armonía no es una sola. Es una práctica histórica, e inclusive estilística. El Jazz no tiene el mismo lenguaje armónico que el Neo Soul, aunque tengan puntos en común, y distan mucho de la armonía del periodo romántico.

Y, por otro lado, quien quiere abrazar la interpretación le va a poner un gran foco a la técnica y al instrumento en si.

Probablemente tenga que ser rígido en cuanto a la rutina de estudio, e ir buscando métodos progresivos que empujen y ayuden a desarrollar el despliegue técnico: mejorar el sonido, la velocidad, la articulación, el fraseo, la lectura en el caso que lo requiera.

Si va por la tradición clásica es una absoluta necesidad tener una lectura impecable.

Pero quien va por el lado mas jazzístico, si bien también leerá, se encontrará mucho menos en esta situación, y puede dedicar mas su energía a la improvisación que en el caso contrario no es una prioridad.

Habilidades Generales en Música

Intentaremos definir algunas habilidades que son globales, y que algunos músicos necesitan en mayor o menor medida.

Lecto-escritura Musical

La famosa partitura: ¿leer o no leer? Seguramente si eres violinista, tendrás que dedicar muchísima energía a esto. Pero si lo que buscas es tener tu propia banda de rock fusión, puede que pocas veces te enfrentes a la situación de la lectura.

Lo importante es saber cuanto va a sumar y cuan esencial es para tu camino. Siempre suma, lógico. Pero inclusive hay personas que al componer desde la partitura se sienten faltos de inspiración, y necesitan tomar el instrumento y hacerlo desde ahí. En especial en cuanto a lo melódico.

Si eres compositor siempre va a ser buena idea escribir mucho. Leer también, pero mas escribir, para soltar la mano. Son similares, pero no iguales disciplinas. Es buena idea también desarrollar oficio en algún programa de notación.

Claro que la partitura ofrece ventajas tremendas (comunicación, orden en cuanto a interacción entre líneas, etc.) pero sería interesante que pongas un número del 1 al 10: ¿Cuánto crees que te va a sumar esta habilidad?

Si quieres introducirte en este mundo, tenemos un pequeño cursito gratuito.

Audioperceptiva

El entrenamiento auditivo es transversal, me parece.

Simplemente porque es nuestro mayor punto de referencia, nuestro sentido de orientación y ubicación. Sería ideal dedicar tiempo a esto semanalmente, con alguna app o algún grupo de estudio entre colegas.

Estamos hablando de reconocer acordes, intervalos, grados de una tonalidad, etc.

Tiene beneficios tremendos tanto a quienes interpretan, por razones obvias, como a quienes crean.

Al crear imprescindible: es la conexión directa entre tu razón (“la teoría”), tu inspiración y tu realización (lo que suena).

Improvisación

Hay varias formas de definir la improvisación, pero diremos que es crear música de forma espontánea. Muy conocido ese el formato de “solo improvisado”, donde un solista juega sobre una progresión de acordes, improvisando un solo virtuoso en base a esa armonía subyacente del tema.

También está la improvisación libre, o bien una improvisación en estilo, en fin.

Para todos los músicos es altamente recomendable dedicar algo de tiempo a la creación espontánea. Aunque sean intérpretes “de partitura”. En algunas escuelas de música académica también se le da un papel importante a la improvisación, pero en otras lamentablemente está muy olvidado.

Ahora, si te interesa el Jazz, tienes que darle mucho énfasis a esto y al lenguaje Bebop de la improvisación, con sus correspondientes técnicas y recursos armónico-melódicos.

Si no te interesa el Jazz pero si te gusta mucho lo de los solos, también vale la pena darle un vistazo e ir llevándolo mas a tu terreno.

Si no te interesan los solos, pero eres compositor, puedes ir improvisando pequeñas piezas, armonía-melodías, como si fueses componiendo en el trayecto, para desarrollar la espontaneidad y la conexión entre tus oídos y tus manos.

Es totalmente factible no tocar nunca jamás un solo, y ser un gran músico.

Composición

Bueno, obviamente quien quiere componer su propia música tendrá que ponerle mas onda a este aspecto, tanto en la parte teórica como en la práctica misma. Es como tocar un instrumento: mientras mas lo haces, mejor te vuelves.

No hay que subvalorar los contenidos mas “abstractos” de la enseñanza de la Composición: el flujo local y global, la conexión de ideas, las transiciones, etc. Tenemos en YouTube una serie al respecto.

Si bien no sería mala idea que un intérprete tenga nociones de análisis y del balance en composición, claramente no se va a enfocar tanto en ello como quien quiere dedicar su vida a crear.

Ahora, no es lo mismo hacer música para guitarra y voz que involucrar una plantilla instrumental mas amplia…

Arreglos y Orquestación

También es logicamente provechoso para cualquier músico conocer una variedad de instrumentos.

Pero eso no es lo mismo que realmente conocer el cómo se escribe para cada familia, o instrumento en particular.

Este último es un oficio mucho mayor, que requiere experiencia y hacer como todo. Recomiendo ir abordando poco a poco mas instrumentos.

El arte de conocer las combinaciones de los timbres, la forma en que articula cada cual, las fortalezas y debilidades o imposibilidades de cada instrumento, es un camino largo.

Entonces, ¿Cómo decidir si necesitamos o no conocimientos de arreglo?

Es algo similar al caso anterior, de la Composición: quien quiere dedicarse a ello, tendrá que dedicar mas energía y tiempo.

Si tu intención es crear música para un trío de Rock, por ahora no hace falta que te metas de cabeza en el tema de arreglos.

Si tu intención es escribir para trío jazz y cuarteto de cuerdas, probablemente tengas que estudiar un poco sobre ese formato, y analizar algunas partituras (así como tener un dominio sólido de la escritura).

Y si tu intención es escribir para orquesta, es un largo camino a recorrer que considero apropiado realizar con profesores.

Por otro lado, el tema del arreglo también incluye muchos factores que no son la instrumentación, como las transiciones, los roles, etc. El tema es que muchas de estas situaciones se pueden resolver fácilmente de forma intuitiva, con una mezcla de buen gusto y sentido común.

Armonía

Aquí se pone jugoso el tema: hay muchas formas de abordar la armonía. Convengamos en que es una práctica que depende del estilo/lenguaje y de la época.

Para un guitarrista clásico, es lo lógico centrarse en aprender un poco de armonía tradicional para entender mejor lo que toca y para conocer y memorizar de una manera mas completa la pieza. Es raro que se encuentre con conceptos de armonía moderna jazzistica en el repertorio que tocará.

En el caso de un violinista que está aprendiendo Jazz, claramente tiene que conocer las bases de la Armonía Moderna que son distintas de la Armonía Académica Tradicional. La armonía Jazz hace especial referencia a los II V I, en primer lugar, y es algo que hay que estudiar un tiempo, así como la relación escala acorde.

Para un compositor, es un poco mas complejo porque debe desarrollar un lenguaje armónico propio y eso lleva tiempo además de tener que ahondar en varios enfoques distintos antes de encontrar el que le acomode. Creo que una mezcla de ambos (“clásico” y moderno) puede ser provechosa, pero recomiendo un profesor para tener una guía concreta y no perderse en el mar de conocimientos posibles.

Metas – Objetivos y Hojas de Ruta

Hay varias otras sub disciplinas en música dignas de dedicar un tiempo a ellas: técnica instrumental (o vocal), producción y manejo de software/hardware, rítmica (en especial conceptos mas avanzados), dirección, etc.

Pero no terminaríamos nunca la lista jejeje.

El tema es el siguiente: para saber bien en donde debo enfocar mi energía por ahora, debo saber hacia donde voy.

Si mi meta para este año es comenzar a entender con mas profundidad la armonía, ya tengo un punto de llegada. Debo ahora ver cómo me acerco, y para ello debo elegir el método (libro, profesor) y la aproximación (una mas académica, jazzistica o moderna abierta, o bien algo mixto como lo hacemos en Cresciente).

Si mi meta es que mis composiciones tengan mas sentido, coherencia y flujo, debo comenzar a abordar esas temáticas, de la manera que considere adecuada.

Si fuese mi meta mejorar en la improvisación, en los solos, me oriento a recursos concretos para ello, y construyo una rutina de práctica que me ayude a ir hacia allá, según mis intereses.

Si sé de armonía pero nunca me he dedicado a llevarlo al instrumento, o al menos no lo suficiente, puedo establecer una hoja de ruta para ello, para estudiar voicings de forma sistemática.

Recomiendo hacer ciclos de metas y medios de 3 meses de duración, con máximo 3 metas.

Enfoca tu energía donde mas se necesite en este momento, para potenciar tu crecimiento. A veces trabajarás sobre tus debilidades. Poco a poco podrás ampliar e ir a terrenos que tal vez antes no imaginabas.

Hay pocas cosas mas nocivas que el exceso de información, y el picotear un día por aquí y otro por allá. La biblioteca virtual de 2000 PDFs, de poco sirve. }

Es esencial marcar una hoja de ruta clara y realista, considerando que hay tiempo por delante: tal vez este ciclo estas sean tus metas, y desde ya puedes plantear metas para el ciclo próximo. Con calma, nadie te apura.

La constancia será tu mejor aliado. Constancia con un método, con una disciplina, con un contenido concreto, con la aplicación de los mismos.

Y bueno. Siempre es buena idea, teniendo mis objetivos y metas planteados, preguntar a quienes mas sepan para que nos orienten respecto a la mejor forma de abordarlos.

Si te animas, nos dejas un comentario y te ayudamos 😉

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